Es
el destinado a la conservación de equipos o instalaciones mediante
realización de revisión y reparación que garanticen su buen
funcionamiento y fiabilidad. El mantenimiento preventivo se realiza en
equipos en condiciones de funcionamiento, por oposición al mantenimiento correctivo que repara o pone en condiciones de funcionamiento aquellos que dejaron de funcionar o están dañados.
El primer
objetivo del mantenimiento es evitar o mitigar las consecuencias de los
fallos del equipo, logrando prevenir las incidencias antes de que estas
ocurran. Las tareas de mantenimiento preventivo incluyen acciones como
cambio de piezas desgastadas, cambios de aceites y lubricantes, etc. El
mantenimiento preventivo debe evitar los fallos en el equipo antes de
que estos ocurran.
Algunos de los
métodos más habituales para determinar que procesos de mantenimiento
preventivo deben llevarse a cabo son las recomendaciones de los
fabricantes, la legislación vigente, las recomendaciones de expertos y
las acciones llevadas a cabo sobre activos similares.
Relativo a la informática,
el mantenimiento preventivo consiste en la revisión de equipos en
funcionamiento para garantizar su buen funcionamiento, tanto de hardware como de software en un ordenador o PC. Estos
influyen en el desempeño fiable del sistema, en la integridad de los
datos almacenados y en un intercambio de información correcta, a la
máxima velocidad posible dentro de la configuración óptima del sistema.
Dentro del
mantenimiento preventivo existe software que permite al usuario vigilar
constantemente el estado de su equipo, así como también realizar
pequeños ajustes de una manera fácil.
Además debemos
agregar que el mantenimiento preventivo en general se ocupa en la
determinación de condiciones operativas, de durabilidad y fiabilidad de
un equipo en mención este tipo de mantenimiento nos ayuda en reducir los
tiempos de parada que pueden generarse por mantenimiento correctivo.
El mantenimiento preventivo se puede realizar según distintos criterios:
El mantenimiento programado,
donde las revisiones se realizan por tiempo, kilometraje, horas de
funcionamiento, etc. Así si ponemos por ejemplo un automóvil, y
determinamos un mantenimiento programado, la presión de las ruedas se
revisa cada quince días, el aceite del motor se cambia cada 10.000 km, y
la cadena de distribución cada 50.000 km.
El mantenimiento predictivo,
trata de determinar el momento en el cual se deben efectuar las
reparaciones mediante un seguimiento que determine el periodo máximo de
utilización antes de ser reparado.
El mantenimiento de oportunidad es
el que se realiza aprovechando los periodos de no utilización, evitando
de este modo parar los equipos o las instalaciones cuando están en uso.
Volviendo al ejemplo de nuestro automóvil, si utilizamos el auto solo
unos días a la semana y pretendemos hacer un viaje largo con él, es
lógico realizar las revisiones y posibles reparaciones en los días en
los que no necesitamos el coche, antes de iniciar el viaje, garantizando
de este modo su buen funcionamiento durante el mismo.


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